

Nada, que parece que no aparece mi perfil y no se sabe quién soy. Pues yo, con mis 48 recién cumplidos, Nidia Fajardo para mucha gente y Puchi para mis amigos. Me he inventado este blog porque tengo cosas que decir, y por el camino que voy, me quedo muda. Estoy en España, más bien en Africa (Tenerife se llama esta isla disparatada), amo a alguien, amo a mis amigos y de tanto amor...veo telenovelas. Y más.
El italiano más brasileño... descansa en paz Gianfrancesco Guarnieri. Me jode que se muera la gente. Pero muchísimo más cuando se muere un buen amigo, un maestro, un hombre simpatiquísimo. He leído que ya hoy han enterrado a Guarnieri, con 71 años y casi no me lo creo. Actor, dramaturgo, profesor, fue una de las personas más divertidas que conocí en la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. Después me fui a Brasil, con un paquetico en la mano a su nombre y quedamos al finalizar la función de Louco de amor, una obra de Sam Shepard, que protagonizaba Edson Celulari, el malandro de la Opera de Chico Buarque. Era el año 88 y yo no había cumplido 30 años. Ni viajado al capitalismo. Al terminar la función, nos invitó a Baiuca, en ese momento (y ahora) el restaurante más famoso y caro de Sao Paulo. Y como yo no sabía nada de nada, y estaba invitada por Guarnieri, pues pedí de todo. Recuerdo que si sacaba un cigarro de la caja, venían tres camareros a la vez y me daban fuego. Y Guarnieri se reía y se reía de mí porque tenía los ojos asombrados... Mis amigas, la Meiri, -que ya tampoco está- y María Aparecida Baccega, se mal tragaban una ensalada entre las dos. Hasta que tuve ganas de mear y las dos me compañaron al baño. El comentario fue: ¿con qué coño vamos a pagar esto? Y yo dije algo así como ¡y yo qué sé! Me dicen "es que Guarnieri no es rico y nos ha invitado a todos". Estaba su hijo Cacao, y le comento al regresar: ¿esto es muy caro, no? Y los dos, padre e hijo se reventaron de la risa... Nada, que en el programa de la obra teatral estaba la publicidad del restaurante. Estábamos invitados. Ya decía yo: el Guarnieri se pidió un Guolker de los de etiqueta negra. Salud en la muerte donde quiera que estés, maestro.
La felicidad... ah,aha ah... Pues mira tú... este señor debe ser uno de los hombres más felices de la Tierra. Seguro. Porque para eso lo ha dicho el informe de la Fundación Británica de la Nueva Economía (NEF, siglas en inglés) Esto es un paisaje de la República de Vanuatu, un archipiélago del Pacífico Sur, a unos 1 750 kms de Australia, pero un poquito más cerquita del nordeste de Nueva Caledonia. Ya ven: la Fundación ésta ha medido el bienestar multiplicado por la esperanza de vida y dividido entre el impacto medioambiental. ¡Y ya! Les salen la cuentas! El país más feliz del mundo es la República de Vanuatu, número 1 en el ranking mundial. Tiene 211 mil habitantes y un Producto Interior Bruto de 2,877 dólares. ¡Vaya, son muy ricos! Y son miembros de la ONU. El estudio se llama "Índice del Planeta Feliz" y mide la eficacia del progreso global. ¡Hay que joderse! Porque ¿cuál es el segundo país más feliz del mundo? ¡Colombia, eso está clarísimo! Los colombianos son inmensamente felices, a diferencia de España, que ocupa el puesto 87. Los colombianos no tienen problemas, simplemente son felices. Pero lo más bonito en este estudio, es que casi todos los primeros países que padecen Felicidad son centroamericanos: Costa Rica, Dominicana, Panamá ¡y en el 6º puesto del mundo entero...¡Cuba!, por encima de Guatemala, El Salvador, las Islas St Vicent, Granada y Santa Lucía. Ninguno de los del grupo G-8 están en la lista por encima de los 50 primeros: ni Estados Unidos, ni Rusia, ni Japón... así es la cosa: estos sólo piensan en el dinero. Felicidad=Dinero y eso está muy mal. Yo no sabía que existía la República de Vanuatu, ni que había dos idiomas oficiales, el inglés y el francés, claro. Pero me leí su Himno Nacional, que cantan en su lengua, el bislama y dice así: Yumi, Yumi, Yumi i glat blong talem se,Yumi, Yumi, Yumi i man blong Vanuatu! God i givim ples ya long yumi,Yumi glat tumas long hem,Yumi strong mo yumi fri long hem,Yumi brata evriwan! Un himno de personas muy felices. ¿Serán hijos de puta? Cielos, un billete al Paraíso de la Felicidad cuesta desde Madrid, en ofertas de verano, 2 600 €. Sean infelices.
La Ola. Es impresionante cuántas cosas pasan en el mar, con el mar, desde el mar. Hoy me encantaría hablar de "La Ola", esa película alucinante que hizo Enrique Alvarez, una de las personas que más quiero. Que conste, que ha sido la entrada a una sala de cine más cara de mi vida: 48 mil de las antiguas pesetas (unos 288 € de los de hoy, Dios mío!). Viajé desde Tenerife a la Casa de América en Madrid, encima llegué tarde y encima todo el mundo se dio cuenta que era yo, con mi maleta, quien entraba cegata a media película. Pero Kiki, ésta te la debo. No voy a hablar de la película. Hoy he visto dos noticias alucinantes: por un lado otro puñetero tsunami en la isla de Java. Turistas que se desestresan, familias que viven de pescar, camareros que sirven en terracitas y de repente... todo se va a la mierda: hoteles, bares, casas...todo. Y el sufrimiento de toda esa gente que se queda sin nada en un santiamén y se le ahogan los hijos, o los nietos o los hermanos. Un horror. Fue una ola gigantesca que se lo llevó todo por delante. Desde el tsunami anterior nunca había oído esa palabra. Y me gusta. He hablado de mis tsunamis personales en alguna otra parte, pero habría que estar en los de verdad, cuando te traga una ola, no sólo a tí, sino a toda tu vida, a toda tu gente, a lo poquito que tienes. Pero hoy, en España, se "recuperó" la Ola con mayúsculas: la ola de máxima calidad, una "ola de izquierda", con un tubo perfecto que hizo las delicias de todos los surfistas del mundo mundial: la de la playa de Mundaka. De surf... a mí que me registren: no soporto ni la más mínima ventolera en estas playas canarias, pero me resulta curioso cómo el ser humano puede someterse al mismo accidente con diferentes consecuencias. La recuperación de la Ola de Mundaka volverá a traer prosperidad a una playa donde desde hace tres años no se podía celebrar el campeonato del mundo de Surf por culpa de los vertidos asquerosos de no sé qué empresas constructoras. La de Java, puede que sea "de derechas" pero hay luto por allí. Es increíble, pero así son las olas. Tal vez como nosotros. |