martes, noviembre 07, 2006

La cultura norteamericana está de luto. Y no lo digo yo, sino el profesor Robert Thompson de la Universidad de Syracusa, en Nueva York, especializado en Cultura Popular. (Y mira que yo expliqué durante años Cultura Cubana y no se me ocurrió jamás hablar de los enanos en los jardines de la burguesía española, o de nuestros negritos apoyados en el farol...) El caso es que la fábrica de flamencos rosados de plástico en Leonminster, que fabricaba desde 1957 esos preciosos pajarracos de plástico color salmón que usted encajaba en un huequito del jardín, ha cerrado. Definitivamente. Para el profesor Thompson es una tragedia. "Se ha perdido uno de los íconos de la cultura de este país". ¿El problema?La resina es demasiado cara. En los años 50, representaba el exotismo tropical de Florida, que se llevaba al jardín tras pasar el invierno. "Era el tiempo de un optimismo de postguerra", asegura el profesor Thompson. A partir de los años 70 comenzaron las burlas al objeto, que se convirtió en "un pilar de la cultura 'kitsch'. Un director 'underground' realizó en 1972 una película burlesca y 'trash' que tituló, precisamente, 'Pink Flamingos'. En la web de la fábrica se pueden comprar flamencos rosas de plástico vendidos desde China. Ahora la factoría tiene cuatro personas. Pero cierra...El fundador de este mamotreto, Don Featherstone, hoy jubilado, fue honrado con la entrega del premio Nobel paródico 'Ig Noble' (por 'Ignoble Nobel') en 1996 en la categoría de 'Arte' por "su esplendor en la hierba". "No me sorprendería que la fábrica revendiera los moldes a un fabricante especializado que se instalaría en este nicho de mercado que son los nostálgicos y los amantes de la ironía", afirma Thompson. Y ya tú ves, como no encontraba el nombre del profesor este, escribí en la barra de Google "Flamencos rosados" y para mi sorpresa me encontré una noticia alentadora: CAMAGÜEY, Cuba.- Nueve kilómetros y un camino casi intransitable separan a la pequeña y aislada comunidad cubana de Mola del cartel que anuncia la entrada al más importante refugio del flamenco rosado en el área del mar Caribe. "Desde aquí hay que caminar horas por esa ciénaga, enterrado en el fango, para acercarse al lugar de anidación", relata Francisco Álvarez, obrero de conservación del Refugio de la Fauna de la desembocadura del Río Máximo. Más de 150 mil flamencos rosados (Phoenicopterus ruber ruber) han llegado a reunirse en este humedal del norte de la provincia de Camagüey, 500 kilómetros al sudeste de La Habana, procedentes de otros sitios del país, del Caribe y de la península de Yucatán. De bellísimo plumaje que varía del rosa salmón al rojizo encendido, producto de los pigmentos carotenoides de su dieta con base en invertebrados y algas, los flamencos pueden medir hasta 1,20 metros de altura. Ya tú ves... "to' el mundo se vá" que dirían Maneco y Aytana. "Los de allá se van pa' quí y los de aquí se van pa' llá". Al final la moraleja: nunca te vas a enterar que en tu país hay un río que se llama Máximo, ni un pueblo que Mola ,ni que quitaron la fábrica de no sé dónde que fabricaba mamotretos plásticos para tu jardín. Nada... que los vecinos no nos entendemos mucho ¿no?

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