domingo, diciembre 17, 2006

Babalú, Babalú, Babalú Ayé...tengo que hacerme un despojo cabeza y pié... Pués sí, señores, hoy es 17 de diciembre, día de San Lázaro, el de las muletas y los perros lamiéndoles las herdidas, El Viejo, Babalú Ayé, deidad de origen arará, dios de las plagas y las enfermedades, milagroso pero severo e implacable con quien no le obedece o se olvida de cumplir sus promesas. Se viste de saco de yute con retazos de cintas moradas y su collar es de cuentas blancas veteadas en azul o simplemente rayadas. Sus mensajeros son los mosquitos y las moscas. Cada año miles de fieles peregrinan al santuario de El Rincón, en La Habana, junto a un antiguo leprosorio, para cumplir sus promesas que a veces conllevan grandes esfuerzos y dolores físicos. Los fieles pagadores de promesas pueden arrastrarse o ir de rodillas muchísimos kilómetros para agradecer o suplicarle a El Viejo la cura de un cáncer, una reconciliación amorosa o la reunificación familiar. Desde la noche del día 16 se desvía el tráfico y no dan abasto autobuses y carros de alquiler. Así ha sido siempre y mucho me temo que así habrá sido esta noche y durante todo el día, en una Habana desesperada y triste, que promete no cortarse el pelo hasta ver al hermano, a la hija que les falta, al amigo que no está. Hace años, en los 60, el director de cine Octavio Cortázar realizó un largo documental sobre un 17 de diciembre y las imágenes eran tremendas. Mucho después, en los 90, circuló otro ya en color, que era francamente brutal: la gente se flagelaba, había gritos y desmayos dentro de la Iglesia apelotonada de gente. Tal y como están las cosas en estos finales de 2006, no sé cómo habrá sido la procesión de anoche y cómo transcurre el día de hoy, pero me lo imagino. Cuando algo nos falla, cuando la desilusión contenida no encuentra su cauce, queda la fe; a veces la fe ciega en El Viejo. Yo que no soy devota de nada, ni de mí misma para ser exactos, me he emocionado esta mañana al pensar en toda esa gente de camino a El Rincón. Y he pensado en mi abuela Tati que no dejaba de ponerse su falda de yute los 17 de cada mes. Viejo, ayúdales, coño. Ayúdanos y te prometo que me hago un despojo cabeza y pié. *La imagen es un cuadro de Xavier Cortada

1 comentario:

Raelius dijo...

Hola Nidia,
me llamo la atencion la tonadilla "Babalú, Babalú, Babalú Ayé...tengo que hacerme un despojo cabeza y pié." De hecho asi llegue a tu blog. Sucede que los interpretes de esa cancion visitaron mi pais Peru, hace varios años y olvide el nombre de grupo y solo me quedo la tonadilla. Tu serias tan amable de decirme como se llaman?
Saludos desde Costa Rica. Mi correo es cesaravendano@gmail.com
Cesar