martes, noviembre 28, 2006

"Siempre nos quedará París". Humphey Bogart e Ingrid Bergman en Casablanca, claro. Pues parece que es cierto. Siempre queda París (que no la Hilton ¡por Dios!). Quiero ir allí, porque detesto los coitus interruptus, me dejan mal el cuerpo. Llegar al aeropuerto Charles de Gaulle desde México hace ya más de un mes, correr por los pasillos, no entender el francés que estudié toda la vida, y que me paren los agentes de la Aduana cuando yo creía que eran del Ejército de Salvación, es muy fuerte. Es todo lo que vi de "Lutetia, vulgare nomine Paris, urbs Gallia maxima" ¡Toma latín rebuscado! Entonces, tengo que vengarme de mí misma y de mis frustraciones, coger otro avión y viajar a París. Tengo deseos de ver a uno de mis grandes amigos, a mi Alfredo y de pasear por ahí, aunque pase frío. Ya me las arreglaré. (Suspiro) Tengo que ir a París. Quiero ver el Arco del Triunfo y la Madelaine, y el Barrio Latino, el Louvre y la Torre Eiffel y tomarme un café a orillas del Sena; quiero mirar y respirar París. Y busco en internet los pasajes y resulta que están bien de precio para mi maltrecha economía, pero... hay un problema: todo es para dos. No vale que seas lo que ahora las agencias de viaje llaman "single", sola, solterona o viuda como yo. No puedes. Y dale: ¡a pagar por dos! Los "singles" tenemos una vida impar, desparejada, en singular y no hay manera de encontrar un viajecito de cinco días para tí sola. Entro en la categoría de familia no tradicional, como los gays o los ancianos jubilados que van a Benidorm. Las empresas de turismo, las compañías aéreas y las agencias de viaje se han dado cuenta. En España hay casi un 10% de viajeros que les da la reverenda gana de escaparse solos por ahí, sin los niños tenidos o por tener, sin la pareja que ya no está por el divorcio, la muerte o el descanso concertado. Te jodes y pagas por dos. Entonces te quedan esos cruceros horteras de siete días por el Mediterráneo, donde irán señores babosos y con ganas de ligar a la manera de Pajares y Esteso. Deja, deja. ¡Si yo sólo me quiero ir a París! Hoy he encontrado cinco empresas que organizan viajes para los "nones". Los pares ya lo tienen resuelto. Pero como soy como soy, me iré a París, y que la habitación doble la llenen mis fantasmas. Un croisant en La Madelaine vale la pena. ¿o no?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Puchi de tantas partes, de tanto tiempo buscandote. Hasta que te encuentro. Me escribes. Soy Agustín Sánchez, de México. ¿Me recuerdas, verdad?
agusanch@ubbi.com

Vero dijo...

Pues amiga querida, viaja a Paris, si al final... somos mucho más que dos...
Te dejo muchos besotes