"Porque el hombre es trascendencia, jamás podrá imaginar el Paraíso" Eso dijo Simone de Beauvoir. Y dijo más: "El Paraíso es el reposo, la trascendencia negada, un estado de cosas ya dado, sin posible superación(...) Los paraísos inmóviles no pueden prometer más que un
eterno aburrimiento." Pues eso:
estoy en el Paraíso; más bien en el
No Infierno, flaca, pálida y ( no sé por qué) ¡despellejándome! Será el aire acondicionado, supongo. Y eternamente aburrida con un cojín debajo de mis maltrechas caderas, viendo eternamente la televisión, flaca como una culebra y menos mal que ya me di un tinte, que si no... (Pssss: intenté hacer el amor con un muchacho de ojos verdes y fue un desastre... por todo) Pero al fin y al cabo, puedo estar sentada, me compré un lucido bastón, enterré mi mala leche y con muuuucho trabajo, recuperé este Blog. ¡Para este público que me quiere y me va a dar ánimos! Jajaja ¿A que sí? Han pasado cosas importantes en estos días de mi postración involuntaria: la certeza de que los que me quieren siguen estando ahí (o allá) y quiero darle gracias a todos: a mi hermanita Déborah más que a nadie y a los amigos que siempre están: Aytana, Maneco, Marianexis, Judith, Lola, Grisel, Lourdes, Alina, Joel... y a los que sin estar cerca, también me han mimado: Ale y Margarita, a Lichi, a la Margarita que está por llegar en casa de Ileana, a mi amigo Omar Mederos de mi alma. Nada, eso: GRACIAS. Puff...parezco Isabel Pantoja (y Dios me libre) Acabo aquí que ya me duele el culo de estar sentá.
¡Gracias, de verdad!